En el marco del Día Internacional de la Mujer, muchas mujeres reflexionan sobre sus logros, su fuerza y su capacidad. Pero también hay algo que rara vez se habla con suficiente profundidad: el peso emocional de sentir que debemos poder con todo.
Trabajo, familia, pareja, metas personales, autocuidado… Y hacerlo además “bien”, “sin quejarse” y “sin fallar”.
El pensamiento irracional detrás del “yo puedo con todo”
En consulta es común escuchar frases como:
- “No debería sentirme cansada.”
- “Otras personas lo hacen mejor.”
- “Si no lo hago yo, nadie lo hará.”
- “Tengo que poder.”
Detrás de estas ideas suele haber creencias muy arraigadas sobre valor personal, responsabilidad y perfección. El problema no es ser capaz. El problema es convertir esa capacidad en una exigencia constante.
Cuando el “puedo” se transforma en “tengo que”, aparece la presión, la ansiedad y, muchas veces, el agotamiento emocional.
Fortaleza no es ausencia de límites
- Poner límites no es debilidad.
- Pedir ayuda no es fracaso.
- Descansar no es rendirse.
Desde la terapia cognitivo-conductual trabajamos identificando esas reglas internas rígidas que generan malestar. Aprendemos a flexibilizarlas y a construir pensamientos más realistas y compasivos.
Por ejemplo:
En lugar de “Tengo que hacerlo todo sola”, trabajar hacia: “Puedo pedir apoyo y seguir siendo capaz.”
Cuidar tu bienestar también es un acto de fortaleza
El autocuidado no es egoísmo; es sostenibilidad emocional.
Si constantemente priorizas a los demás y postergas lo que sientes, tarde o temprano el cuerpo y la mente lo manifiestan.
Este 8 de marzo puede ser un momento no solo para reconocer tu fuerza, sino también para revisar tus cargas internas. No todo lo que puedes hacer significa que debas hacerlo sola.
A veces, el mayor acto de poder es elegir tu bienestar.
Jessica Brizuela Bastien
Psicóloga clínica cognitivo-conductual